La biodiversidad no es decoración, es función productiva
En los sistemas ganaderos tropicales, la productividad sostenida no depende únicamente de la genética del hato, el forraje o la maquinaria. Depende, en gran medida, de un factor que rara vez aparece en los registros operativos: la biodiversidad funcional del suelo. La vaca es eficiente convirtiendo energía solar en proteína de calidad, pero esa eficiencia se sostiene sobre un ecosistema subterráneo que la mayoría de los productores no ve.
El reemplazo masivo de ecosistemas naturales por pasturas, especialmente en América Latina, ha generado tres consecuencias estructurales: compactación de suelos, aumento de plagas y pérdida de la red biológica que reciclaba nutrientes de manera natural. La discusión sobre emisiones y cambio climático suele dominar la conversación, pero el problema más cercano y reversible está literalmente bajo las pezuñas del ganado.
Figura 1. Funciones ecosistémicas que ejecutan los escarabajos estercoleros en un sistema ganadero. Fuente: Elaboración propia con fines educativos.
Los biorrecicladores que la naturaleza ya diseñó
Los escarabajos estercoleros, también llamados coprófagos o (más precisamente) biorrecicladores, son insectos que se alimentan de heces y, en el proceso, transforman un producto de desecho en un servicio ecosistémico medible. Su función no es decorativa: es estructural.
Cada escarabajo conecta dos mundos que en una pastura suelen estar desconectados. Por fuera del suelo, retira la boñiga que de otra forma quedaría acumulada sobre la pastura, bloqueando el crecimiento del pasto durante meses. Por debajo, construye galerías de varios centímetros de profundidad para depositar la materia orgánica y reproducirse. Ese comportamiento ejecuta, sin costo alguno para el productor, seis funciones agronómicas simultáneas:
- Reciclaje de materia orgánica: la boñiga se incorpora al suelo en lugar de quedarse en superficie.
- Aireación del suelo: las galerías rompen la compactación y permiten el intercambio de gases.
- Infiltración de agua: el agua llega a zonas más profundas en vez de escurrir.
- Volteo de tierras: suelo profundo sube a la superficie, suelo superficial baja a la zona radicular.
- Limpieza de pasturas: aumenta el área efectiva de forraje disponible.
- Control biológico de moscas y parásitos: al enterrar la boñiga, interrumpen el ciclo de vida de muchos parásitos del ganado.
En Australia, este último servicio fue tan determinante que se introdujeron escarabajos a escala continental para controlar la mosca del ganado, en uno de los casos más documentados de manejo biológico exitoso.
El suelo como activo, no como sustrato
Cuando se le pregunta a un ganadero cuál es el activo de su finca, suele responder: el hato, las razas, el forraje o la maquinaria. Rara vez menciona el suelo. Y sin embargo, el suelo es lo único que no se puede comprar de nuevo en el corto plazo. Una vez compactado, erosionado o biológicamente empobrecido, su recuperación toma años.
La ganadería regenerativa parte exactamente de esta premisa. Surgió de la observación ecológica en África: los rumiantes silvestres pastoreaban en manadas que se movían rápidamente por la presión de los depredadores, dejando descansar el suelo entre eventos de pastoreo. Ese patrón (pastoreo de alta intensidad y corta duración seguido de descansos largos) es el que hoy se replica en fincas regenerativas. Y es el patrón al que los escarabajos coevolucionaron durante millones de años.
Figura 2. Comparación entre un sistema con biodiversidad funcional activa y un sistema con ciclo biológico roto. Fuente: Elaboración propia con fines educativos.
En la Orinoquía colombiana, evaluaciones recientes en una finca con manejo regenerativo identificaron 29 especies de escarabajos, 14 de ellas operando directamente en potreros. Algunas son exclusivas de sabana nativa, otras de bosque. La presencia simultánea de ambos gremios es un indicador de que el sistema mantiene heterogeneidad y conectividad ecológica, dos condiciones que no se logran con manejo intensivo convencional.
El costo silencioso de romper el ciclo
El principal enemigo de los escarabajos estercoleros (y por extensión, de la salud del suelo) es la combinación de manejo intensivo con uso indiscriminado de antiparasitarios sistémicos como la ivermectina. Estos productos se excretan en la boñiga y matan no solo a los escarabajos, sino también a lombrices y a buena parte del consorcio microbiano que cierra el ciclo de nutrientes.
A esto se suma la compactación generada por razas pesadas sobre pendientes pronunciadas. En esos sistemas, cuando llueve, el suelo se comporta como arcilla: el agua no infiltra, escurre. El productor ve lluvia, pero su pastura no recibe agua útil. Y al mismo tiempo, sin biorrecicladores activos, la dependencia de fertilización química se vuelve estructural.
El panorama no es menor. Análisis recientes sobre degradación de suelos en Colombia muestran un escenario crítico, particularmente en zonas andinas donde se concentran los sistemas mixtos y lecheros. La buena noticia es que la implementación de ganadería regenerativa ha crecido de forma significativa en el Magdalena Medio y la costa atlántica, con resultados verificables en recuperación de suelos. En México, en Chihuahua, productores han logrado revertir procesos de desertificación dejando descansar 18 meses los potreros, con escarabajos como uno de los primeros indicadores visibles de recuperación.
Diversidad funcional: no todos los escarabajos hacen lo mismo
Existen aproximadamente 6.000 especies de escarabajos estercoleros en el mundo, y entre 300 y 400 en países tropicales. En Colombia, los sistemas ganaderos albergan entre 60 y 80 especies, algunas aún no descritas por la ciencia. No es un dato trivial: hay fincas productivas activas que están contribuyendo al inventario nacional de biodiversidad sin que sus dueños lo sepan.
Tres gremios funcionales conviven en un potrero saludable:
- Rodadores: forman bolas de boñiga y las desplazan lejos del origen para enterrarlas.
- Cavadores: entierran la materia directamente bajo el sitio donde encuentran la boñiga.
- Residentes: viven y se reproducen dentro de la boñiga durante todo su ciclo.
Figura 3. Gremios funcionales de escarabajos estercoleros y su rol en el ciclo biológico del suelo. Fuente: Elaboración propia con fines educativos.
Una comunidad completa requiere los tres. Y para sostenerla, la finca debe ofrecer heterogeneidad estructural: árboles dispersos que generen sombra, parches de bosque, zonas en recuperación. La biodiversidad responde a la estructura del paisaje. Donde hay monocultivo absoluto y ausencia de árboles, los gremios se reducen y, con ellos, la capacidad de reciclaje.
Sistemas mixtos: la economía circular en la práctica
Los sistemas silvopastoriles, agroforestales y agrosilvopastoriles no compiten entre sí: son herramientas distintas para contextos distintos. En el trópico bajo, los árboles maderables y frutales conviven con ganado. En Brasil, eucaliptos en sistemas mixtos. En zonas cafeteras de Colombia, el ganado pastorea entre cultivos de café: el productor evita herbicidas y el estiércol fertiliza el cultivo. En sistemas citrícolas, las mandarinas conviven con ganado que aporta nutrientes. En zonas paneleras, los caprinos cumplen función de control de malezas y reducen riesgo de incendios.
La lógica común es simple: cada elemento que aumenta la biodiversidad mejora el funcionamiento global del sistema. El escarabajo es solo el mensajero más visible de una red mucho más amplia, que incluye lombrices (que se alimentan de las excretas de las larvas del escarabajo) y bacterias que finalmente devuelven los nutrientes a la planta.
Indicadores prácticos para el productor
Una finca con escarabajos activos es una finca con suelo vivo. Algunos indicadores prácticos que cualquier ganadero puede verificar en campo:
- ¿La boñiga desaparece en pocos días o queda semanas en superficie?
- ¿El agua infiltra después de las lluvias o escurre?
- ¿Hay diversidad de tamaños de escarabajos al levantar una placa de estiércol?
- ¿Existen árboles dispersos, parches de bosque o zonas de descanso en el sistema?
Cuando las respuestas son positivas, el sistema está cerrando ciclos. Cuando son negativas, el costo se traslada al insumo: fertilizante, antiparasitario, maquinaria, agua. La eficiencia real no se mide solo en kilogramos de carne por hectárea, sino en cuántos servicios ecológicos sigue prestando el suelo sin que el productor tenga que pagar por ellos.
El cambio empieza por mirar hacia abajo
La invitación final es simple: cultivar la curiosidad por lo que ocurre bajo el suelo que pisa el ganado. La ganadería sostenible no se construye reemplazando sistemas, sino entendiendo las relaciones que ya existen y dándoles espacio para funcionar. Un suelo sano produce una pastura sana, y una pastura sana produce una carne sana. La ecuación es directa, los actores ya están en escena, y los biorrecicladores son una de sus variables más rentables.
Conoce a la invitada
Claudia Alejandra Medina es bióloga y entomóloga, con estudios de maestría y doctorado en la Universidad de Pretoria (Sudáfrica), uno de los principales centros mundiales en investigación de escarabajos estercoleros. Su carrera inició a los 18 años, cuando la lectura de un artículo sobre escarabajos africanos marcó el rumbo de toda su trayectoria científica, hasta llegar al lugar donde mejor podía estudiarlos: las sabanas del sur de África.
Su principal línea de investigación son los escarabajos coprófagos Scarabaeinos, abordados desde lo taxonómico y biológico hasta sus funciones ecológicas y su relación con los servicios ecosistémicos en sistemas productivos. En los últimos años ha profundizado en el uso de insectos como indicadores de función ecológica, desarrollando herramientas para monitorear cambios ambientales, con énfasis en polinización y salud del suelo.
Actualmente se desempeña como Investigadora Titular del Centro de Soluciones Basadas en la Naturaleza del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, donde también ha sido Coordinadora Científica de Colecciones Biológicas durante más de 17 años. Desde esta doble posición ha liderado evaluaciones de biodiversidad en fincas ganaderas de Antioquia, la Orinoquía y otras regiones del trópico colombiano, conectando investigación de campo, gestión de información biológica y comunicación científica para acortar la brecha entre ciencia y sector productivo.
Su trabajo ha contribuido al inventario nacional de especies, incluyendo el hallazgo de escarabajos aún no descritos por la ciencia en fincas ganaderas activas, demostrando que la producción y la conservación pueden coexistir cuando el manejo lo permite.
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