DairyCast #62 – Aditivos y estrés térmico: Sistema inmune e inflamación en terneros (Parte 2) – Dr. Agustín Rius

El estrés térmico es uno de los principales factores limitantes de la productividad en sistemas de producción animal intensiva. A medida que las temperaturas aumentan, especialmente durante los meses de verano, los animales experimentan un desgaste significativo en su capacidad para mantener la homeostasis, afectando su salud intestinal, metabolismo y rendimiento productivo. El estrés por calor no solo reduce la eficiencia en la conversión de nutrientes, sino que también aumenta el riesgo de inflamación intestinal y trastornos metabólicos, comprometiendo la rentabilidad de la operación.

Impacto del estrés térmico en la salud animal

El estrés térmico afecta directamente la microbiota intestinal, desestabilizando el balance entre bacterias beneficiosas y patógenas. Esta disbiosis intestinal contribuye a una inflamación local que puede escalar a una respuesta inmunológica generalizada, generando un costo energético considerable. Los animales expuestos a altas temperaturas muestran un aumento en los marcadores de inflamación, como las proteínas de fase aguda y las interleuquinas, lo que señala un esfuerzo del sistema inmunológico para contrarrestar los efectos del calor.

Este desequilibrio metabólico también afecta la conversión de nutrientes, reduciendo la eficiencia alimentaria. En terneros y vacas lecheras, por ejemplo, la conversión de energía de la dieta en crecimiento y producción se ve comprometida, lo que puede resultar en una pérdida de peso vivo y menor rendimiento lácteo. Además, el estrés térmico puede disminuir la fertilidad en las hembras y afectar la calidad de la carne.

Soluciones para combatir el estrés térmico

Una de las soluciones más eficaces para mitigar los efectos del estrés térmico en los animales es el uso de aditivos en la dieta, tales como prebióticos, posbióticos y probióticos. Estos compuestos actúan directamente sobre la microbiota intestinal, promoviendo el equilibrio de las bacterias beneficiosas y reduciendo la proliferación de patógenos. Prebióticos como los polisacáridos provenientes de levaduras y hongos, favorecen el crecimiento de microorganismos que mantienen la salud intestinal y la función digestiva óptima, ayudando a minimizar la inflamación local.

Los probióticos, al introducir microorganismos vivos como lactobacillus, ayudan a reforzar la flora intestinal, estabilizando la función inmune y metabólica de los animales. Estos aditivos pueden mejorar el perfil inmunológico, reduciendo los efectos negativos del estrés térmico en la salud intestinal y metabólica.

Beneficios de implementar aditivos en la dieta

El uso estratégico de aditivos mejora significativamente la producción animal bajo condiciones de estrés térmico, recuperando hasta un 70% de la eficiencia perdida en la conversión de energía. Estos aditivos no solo promueven la salud intestinal, sino que también contribuyen a una mejor utilización de los nutrientes, reduciendo el impacto negativo del calor en la productividad.

Los estudios indican que la aplicación de estos aditivos de forma preventiva, comenzando 10-15 días antes de la temporada de calor, es crucial para obtener resultados óptimos. Además, los costos asociados a su uso son relativamente bajos, lo que los convierte en una opción accesible para mejorar la rentabilidad.

Optimiza tu producción animal

El estrés térmico es un desafío creciente, pero con las estrategias correctas, como la implementación de aditivos intestinales, se puede optimizar la productividad animal y mejorar la rentabilidad. La salud intestinal es clave para un sistema productivo eficiente y resiliente, y tomar medidas para equilibrar la microbiota intestinal bajo condiciones de calor extremo puede ser un pilar fundamental para un manejo eficiente.

Conoce al invitado

El Dr. Agustín Rius es Médico Veterinario graduado en la Universidad Nacional de La Plata, con una Maestría en la Universidad de Illinois y un Doctorado en Virginia Tech, donde se especializó en fisiología y nutrición de ganado lechero. Actualmente se desempeña como Profesor Asociado en el Departamento de Producción Animal de la Universidad de Tennessee (UT), donde lidera actividades de investigación y docencia en nutrición, fisiología y metabolismo animal, supervisando a postdoctorados, especialistas y estudiantes. Su trayectoria incluye experiencia internacional en Estados Unidos y Nueva Zelanda, trabajando en sistemas intensivos y pastoriles. Su programa de investigación se centra en el impacto de los nutrientes en el metabolismo y la eficiencia productiva del ganado lechero, integrando fisiología, metabolómica, genómica y modelos matemáticos para estudiar procesos críticos como termorregulación, estrés por calor, función intestinal, eficiencia de uso de aminoácidos, crecimiento y síntesis de leche. También investiga el papel de metabolitos y nutrientes en animales con desafíos metabólicos, utilizando enfoques aplicados para resolver problemas urgentes en producción animal.

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