DairyCast #68 – Brucelosis bovina en Colombia: Un reto productivo y sanitario – Dr. Jorge Zambrano

Una enfermedad reproductiva con impacto estructural

La brucelosis bovina continúa siendo uno de los principales desafíos sanitarios en sistemas ganaderos de América Latina. Se trata de una enfermedad infecciosa bacteriana que afecta de manera directa la eficiencia reproductiva, compromete la rentabilidad de los sistemas y representa un riesgo significativo para la salud pública.

En Colombia, pese a la existencia de un programa oficial de control, la enfermedad mantiene una presencia relevante. Los estudios probabilísticos realizados en puntos específicos del país han estimado prevalencias cercanas al 29%, aunque estos datos no necesariamente reflejan la realidad epidemiológica nacional completa. La baja cobertura del programa con menos del 3% de los predios bovinos formalmente vinculados limita la capacidad de vigilancia y dificulta la toma de decisiones basadas en evidencia robusta.

El problema no es únicamente sanitario. Es estructural. Involucra diagnóstico, normatividad, educación, bioseguridad e incentivos económicos.

Impacto productivo y pérdidas económicas

Desde el punto de vista clínico, la brucelosis se manifiesta principalmente como aborto en el último tercio de gestación, tormentas de aborto, retención de placenta, metritis y nacimiento de crías débiles o mortinatos.

En sistemas lecheros y de carne, la falla reproductiva es una de las principales causas de descarte. Un animal que aborta no solo pierde una cría. Se incrementan los días abiertos, aumentan los costos sanitarios, se afecta la tasa de reposición y se deteriora el flujo de caja del establecimiento.

A esto se suman:

  • Costos de diagnóstico repetido.
  • Eliminación obligatoria de animales positivos.
  • Pérdida genética.
  • Compra de reemplazos.
  • Restricciones comerciales.

En contextos donde no existen esquemas sólidos de compensación económica, el productor asume la totalidad del impacto financiero. Esto erosiona la confianza en los programas oficiales y reduce la adhesión voluntaria.

Diagnóstico y limitaciones del programa de control

El control oficial se basa en esquemas de tamizaje serológico en animales mayores de 24 meses, utilizando pruebas como Rosa de Bengala, fluorescencia polarizada o ELISA indirecta, seguidas de pruebas confirmatorias como ELISA competitiva.

Es fundamental comprender que un resultado positivo no siempre implica infección activa. En muchos casos, el animal es clasificado como “peligroso epidemiológicamente”, lo que obliga a su eliminación para proteger al hato.

Aquí surgen varias dificultades:

  • Costos asumidos por el ganadero.
  • Ausencia de indemnización.
  • Ruido diagnóstico.
  • Desconfianza en la interpretación de resultados.

Además, el programa es voluntario. Sin obligatoriedad ni incentivos claros, la mayoría de los predios quedan por fuera del sistema, impidiendo una reducción real de la prevalencia a nivel nacional.

Un programa sanitario eficaz requiere cobertura masiva, financiamiento estatal, compensación por sacrificio y una estrategia educativa sostenida.

Vacunación y consideraciones inmunológicas

La vacunación de terneras entre los 3 y 8 meses constituye un pilar básico de prevención. Se utilizan cepas como S19 y RB51, ambas diseñadas para inducir inmunidad celular frente a una bacteria intracelular.

Sin embargo, existen diferencias técnicas relevantes:

  • S19 puede dejar títulos residuales de anticuerpos detectables en pruebas serológicas si se aplica fuera de la edad recomendada.
  • RB51 no interfiere significativamente con las pruebas convencionales, ya que no induce anticuerpos detectables contra el lipopolisacárido liso.

La elección de la vacuna debe considerar el contexto epidemiológico, la estrategia diagnóstica y la capacidad de seguimiento del sistema productivo.

Bioseguridad: el eslabón más débil

La brucelosis no se controla solo con vacunación. La bioseguridad predial es determinante.

Entre las medidas críticas se destacan:

  • Compra de animales únicamente con pruebas previas y cuarentena.
  • Eliminación adecuada de fetos y placentas (entierro, encalado, desinfección).
  • Uso obligatorio de guantes y protección durante partos.
  • Restricción de ingreso de vehículos y visitantes.
  • Control del agua y manejo de pasturas compartidas.

En comparación con sectores como el avícola o porcino, la bioseguridad en bovinos suele ser considerablemente más laxa. Esta vulnerabilidad facilita la persistencia del patógeno.

Una zoonosis subdiagnosticada

La brucelosis es una enfermedad zoonótica de alta relevancia. El principal mecanismo de transmisión al humano es el consumo de productos lácteos no pasteurizados, especialmente quesos artesanales elaborados en sistemas del trópico bajo.

Los síntomas en humanos incluyen:

  • Fiebre ondulante.
  • Dolor articular.
  • Cefalea persistente.
  • Malestar crónico.

Frecuentemente se confunde con otras enfermedades tropicales como dengue o malaria, lo que conduce a subdiagnóstico. Además, existen riesgos ocupacionales en personal veterinario, operarios de planta y trabajadores rurales.La falta de integración efectiva entre autoridades de salud animal y salud humana limita el abordaje integral bajo el enfoque de Una Sola Salud.

Hacia un programa sostenible y científicamente sólido

El control exitoso de la brucelosis requiere:

  • Evaluación epidemiológica periódica.
  • Publicación transparente de datos.
  • Investigación aplicada.
  • Educación continua a productores, técnicos y asesores.
  • Participación obligatoria y masiva.
  • Compensación económica estructurada.

Los programas sanitarios no pueden sostenerse únicamente con normas. Necesitan respaldo financiero, base científica y compromiso colectivo.

La brucelosis no es un problema individual. Es un problema productivo, sanitario y social. Su control protege la rentabilidad de los sistemas ganaderos y la salud de las poblaciones más vulnerables, especialmente niños consumidores de lácteos.

Comprender la dimensión técnica y epidemiológica del problema es el primer paso para tomar decisiones estratégicas fundamentadas. Profundizar en este análisis permite dimensionar mejor los riesgos y las oportunidades de mejora en los sistemas bovinos actuales.

Conoce al invitado

El Dr. Jorge Luis Zambrano Varón es Médico Veterinario, Magíster en Medicina Preventiva Veterinaria (MPVM) y Doctor en Filosofía (PhD) en Patología Comparativa, además de Diplomado del American College of Theriogenologists (DACT). Realizó su formación profesional en la Universidad Nacional de Colombia y fortaleció su perfil internacional con una Residencia Clínica en Reproducción Animal y Salud de Hato, así como su Maestría y Doctorado en la University of California, Davis. Actualmente se desempeña como Profesor Titular en la Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia de la Universidad Nacional de Colombia, en el área de Teriogenología, donde lidera procesos académicos, clínicos e investigativos. Con más de 31 años de experiencia, ha consolidado una destacada trayectoria en salud reproductiva bovina, medicina preventiva y patología comparativa, aportando rigurosidad científica y enfoque epidemiológico a los desafíos sanitarios del sector ganadero.

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