CarneCast #104 – Sanidad animal y comercio global: ¿Riesgo u oportunidad? – MV. MSc. Leonardo Oscar Mascitelli

Un sistema sanitario bajo presión creciente

La producción de alimentos atraviesa hoy un escenario de riesgo sanitario creciente. El aumento sostenido de la población humana, la intensificación de los sistemas productivos, la urbanización acelerada y los cambios ambientales generan un contexto donde las enfermedades transmisibles encuentran condiciones ideales para emerger o reaparecer.

La demanda proyectada hacia 2050 con una población cercana a los 10.000 millones de personas obliga a producir más alimentos, especialmente proteínas de origen animal, sin comprometer la inocuidad, la calidad ni la salud pública. En este marco, pensar la sanidad como compartimentos estancos dejó de ser una opción viable.

El concepto de Una sola salud surge como respuesta a esta complejidad. No se trata de una moda ni de una consigna teórica, sino de un marco técnico-operativo que reconoce la interdependencia entre salud animal, salud humana y ambiente como un sistema único e inseparable.

Salud animal, salud humana y ambiente: Un mismo entramado

Las cifras son contundentes y obligan a revisar paradigmas. Aproximadamente el 60 % de las enfermedades infecciosas que afectan a las personas son zoonóticas, es decir, se transmiten desde los animales. Más aún, cerca del 75 % de las enfermedades emergentes y reemergentes tienen origen animal y muchas de ellas se ven potenciadas por factores ambientales.

Este fenómeno no es nuevo, pero sí más frecuente y más veloz. La globalización del comercio, el transporte aéreo y la movilidad humana permiten que un agente patógeno cruce continentes en menos de 24 horas. A esto se suma un ambiente cambiante, donde variaciones de temperatura, humedad y régimen de lluvias favorecen la supervivencia y reaparición de patógenos que permanecían latentes o controlados.

La sanidad animal ya no puede analizarse únicamente desde la productividad. Animales enfermos, mal manejados o expuestos a condiciones inadecuadas representan un riesgo directo para la salud pública, ya sea por contacto directo, por vectores o a través de los alimentos.

Lecciones sanitarias que redefinieron la producción de alimentos

Las grandes crisis sanitarias marcaron un antes y un después en la percepción del riesgo. La encefalopatía espongiforme bovina en los años noventa generó una ruptura profunda en la confianza del consumidor y obligó a introducir conceptos hoy fundamentales como la trazabilidad, el bienestar animal y la gestión del riesgo sanitario a lo largo de toda la cadena.

Más recientemente, la pandemia reforzó la idea de que ningún sistema sanitario puede funcionar de manera aislada. El origen zoonótico de muchos agentes virales, la interacción con fauna silvestre y la falta de controles adecuados demostraron que los impactos no se limitan a un sector productivo, sino que afectan a la economía, la seguridad alimentaria y la estabilidad social.

A esto se suma un desafío crítico: la resistencia a los antimicrobianos. El uso inadecuado de antibióticos en medicina humana y veterinaria compromete tratamientos futuros y genera un problema sanitario de escala global. Nuevamente, el abordaje sectorial resulta insuficiente frente a un fenómeno sistémico.

Producción animal, cultura y responsabilidad sanitaria

Uno de los puntos más complejos del enfoque de Una sola salud es su implementación en el territorio. Las prácticas productivas tradicionales, profundamente arraigadas en la cultura rural, muchas veces entran en tensión con los nuevos conocimientos sanitarios.

Manejos simultáneos, prácticas de bienestar animal deficientes o procesos sin control sanitario adecuado pueden incrementar el riesgo de enfermedades, comprometer la calidad del producto final y afectar la percepción del consumidor. Cambiar estos hábitos requiere docencia, evidencia técnica y una comprensión clara de que producir alimentos implica una responsabilidad social.

El conocimiento hoy disponible no puede quedar restringido a ámbitos académicos o técnicos. Debe llegar al último eslabón de la cadena, el consumidor, quien necesita estar informado para tomar decisiones conscientes. Empoderar al consumidor con información es una herramienta clave para fortalecer la seguridad alimentaria.

Del campo al plato: La cadena como unidad sanitaria

El concepto de cadena agroalimentaria sintetiza el espíritu de Una sola salud. Cada eslabón, producción primaria, transporte, procesamiento, comercialización y consumo tiene impacto sobre la inocuidad del alimento.

El Estado cumple un rol indelegable como regulador, estableciendo normas, protocolos y sistemas de control. El sector privado, por su parte, tiene la obligación de cumplirlos, entendiendo que los animales de producción no son un fin en sí mismo, sino el origen de un alimento que será incorporado al organismo humano.

No existe el riesgo cero, pero sí existen herramientas técnicas, protocolos sanitarios y sistemas de gestión que permiten minimizarlo. Ignorar este conocimiento, o seguir produciendo y consumiendo como décadas atrás, no es compatible con la realidad actual.

Una sola salud como estrategia de futuro

Pensar la sanidad desde una mirada integral no es una elección ideológica, sino una necesidad técnica. La interacción permanente entre animales, personas y ambiente exige enfoques coordinados, intersectoriales y basados en evidencia.

Para regiones productoras de alimentos como Latinoamérica, el desafío es aún mayor. La responsabilidad no es sólo abastecer al mundo, sino hacerlo garantizando alimentos seguros, sistemas sustentables y confianza sanitaria.

Comprender y aplicar el enfoque de Una sola salud permite anticipar riesgos, mejorar la gestión sanitaria y fortalecer la sostenibilidad de los sistemas productivos. Profundizar en este marco conceptual es clave para quienes toman decisiones en la producción, la sanidad y la política agroalimentaria.

Explorar este enfoque en profundidad abre la puerta a una comprensión más clara de los desafíos sanitarios actuales y de las estrategias necesarias para enfrentarlos de manera integrada.

Conoce al invitado

Leonardo Oscar Mascitelli es médico veterinario, especialista en Políticas Agroalimentarias y magíster en Relaciones Comerciales Internacionales, con más de 40 años de trayectoria en organismos oficiales. Desarrolló una extensa carrera en el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) de Argentina, donde ocupó cargos estratégicos vinculados a la sanidad animal, las cuarentenas y el comercio internacional, y se desempeñó como Subsecretario de Calidad Agroalimentaria en la Provincia de Buenos Aires y asesor del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. Actualmente, es consultor nacional e internacional en sanidad animal, seguridad agroalimentaria y comercio internacional de agroalimentos, con enfoque Una Sola Salud, y docente de posgrado en la Universidad ISALUD y la Universidad Nacional de Tres de Febrero.

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